La calificación de pensamientos, sentimientos y energías

La calificación de pensamientos, sentimientos y energías

Para la Concienciología, existen dos elementos básicos en el universo: la energía y la conciencia. La energía primaria, omnipresente, difusa y dispersa en todos los objetos o realidades del Universo, libres de pensamientos y sentimientos, se llama energía inmanente (EI). La energía conciencial (EC) resulta de los pensamientos y sentimientos de la conciencia. Todas las energías concienciales derivan de las inmanentes.

Elaboramos pensamientos y sentimientos constantemente, y los emitimos a nuestro alrededor por medio de energías concienciales, formando un campo bioenergético, que puede instalarse conscientemente o no. A esa energía conciencial expresada la llamamos pensene, que es el acrónimo de pensamiento, sentimiento y energía

Cada pensene forma una unidad, un conjunto inseparable y simultáneo, es decir, sus unidades no están separadas y ocurren al mismo tiempo. Por tanto, lo que pensamos se refleja inmediatamente en nuestro bienestar, en los entornos en los que estamos o por los cuales pasamos y sobre las consciencias presentes en esa o en otras dimensiones interconectadas. ¿Alguna vez te has detenido a reflexionar sobre la calidad de tus pensenes?

En el universo de pensenes, interactuamos con otras consciencias continuamente, dejando huellas de nuestras energías con información respecto de lo que pensamos y sentimos en cada momento. Podemos percibir y distinguir ciertas energías sanas y equilibradas de las patológicas y entrópicas cuando nos adentramos en determinados entornos, en momentos en los que nos vienen a la mente aquellas que no son las nuestras y, principalmente, nuestros propios patrones pensénicos.

Haciendo una analogía con una estación de radio, que transmite su programación todos los días en una determinada frecuencia y que, para ser reproducida, los receptores (radios) necesitan sintonizar exactamente esa frecuencia, para acceder a otra estación basta con mover el botón y seleccionar la banda de frecuencia correspondiente. De esa manera, cada consciencia es una estación transmisora ​​y receptora sin interrupciones de pensenes, reflejándose e influyéndose entre sí, según la frecuencia en que vibran y la calidad e intencionalidad de la información que reciben y transmiten.

Sin darnos cuenta, donamos y absorbemos energías conscientes todo el tiempo, reverberando e impactando directamente en nuestra salud, comportamientos, acciones y entornos. Un porcentaje muy pequeño de personas, en todo el planeta, tiene conciencia y autonomía para dominar sus propias energías. Ese dominio es posible cuando se mantiene la racionalidad y la salud respecto de uno mismo y de los heterotosenos mediante la desasimilación, la limpieza energética, de las energías absorbidas, patológicas y perturbadoras, invirtiendo en la autoeducación conciencial.

Por tanto, la autoinvestigación en el reconocimiento e identificación de la calidad de esas sensaciones y sus repercusiones es un paso evolutivo importante. Investigar el grado de satisfacción o recuperación del bienestar personal e interpersonal se convierte en una actitud rutinaria. ¿Ya reconoces e identificas la calidad de tus pensenes?

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Kunz, Guilherme; Manual do Materpensene, 1ª. Edição, Editares, Foz do Iguaçu, 2016.

2. Vieira, Waldo; Nossa Evolução, 3ª. Edição, Editares, Foz do Iguaçu, 2013.

3. Vieira, Waldo; O que é a Conscienciologia, 4ª. Edição, Editares, Foz do Iguaçu, 2012.

Autor

John Keller

Ingeniero Agrónomo con licenciatura en Biología. Profesor, especialista en Ecoturismo, Didáctica de la Educación Superior y EJA (Educación de Jóvenes y Adultos). Diseñador instruccional. Voluntario de IIPC entre 2006 y 2009. Desde 2016 es voluntario en CEAEC. Coordinador del Colegio Invisible de Pensenología. Profesor de la Concienciología desde 2018.

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